La cultura de tres países se encuentra en una ciudad misionera

Puerto Iguazú es zona de triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil. Allí se venden artesanías de los tres países.

Puerto Iguazú es una ciudad turística fundada en 1901 con la llegada de los primeros colonos a su puerto que hoy tiene 70 mil habitantes. Allí se encuentran las Cataratas del Iguazú, el orgullo argentino que está dentro de las siete maravillas del mundo. Pero en la localidad misionera donde se respira selva hay atractivos que el visitante no puede dejar de conocer como la casa de los pájaros, el refugio de animales salvajes, el bar de hielo, la casa de botellas, el jardín de los picaflores, orquidearios y el parque temático La Aripuca.

A Iguazú –-palabra guaraní que en castellano significa “aguas grandes”- se llega por la ruta nacional 12 que en la ciudad se convierte en la avenida principal Victoria Aguirre, que conduce al centro y confluye en la plaza San Martín. La calle, que está atravesada por las avenidas Córdoba –de restaurantes- y Brasil –de comercio-, sigue su recorrido hacia el puerto principal del pueblo, donde pasa el río Iguazú. Allí se encuentra el famoso Hito 3 fronteras, desde donde se ve Foz de Iguazú –Brasil- y Ciudad del Este –Paraguay-. El paisaje es imponente.

Por ser zona de triple frontera, la oferta artesanal de Iguazú es heterogénea. Se encuentran desde hamacas paraguayas, botellas con tierra de la Quebrada de Humahuaca, cajas de bombones Garotto hasta alfajores de yerba. En la gran mayoría de los locales de artesanías suena música brasilera, y muchas de sus vendedoras también son oriundas de la ciudad carioca.

Entre tanta variedad de artesanías, resulta también fácil elegir un recuerdo de Iguazú. Están los clásicos imanes y lapiceras con el nombre de la ciudad, de todos los colores y formas, también mates, tucanes de madera colgantes que salen desde $100 hasta $350. Las piedras semipreciosas también son un atractivo y los comerciantes se las ingenian para venderlas en forma de cenicero, porta lapiceras, pisa papeles, relojes, pulseras, cuadros, animales, llamadores de ángeles. Todos los productos están “ofertados”. Un llamador de ángel de amatista sale $25 pero se puede llevar tres a $60, por ejemplo.

Visitar Iguazú es meterse en la selva misionera argentina pero también tomar contacto con las culturas paraguaya y brasilera.

Fuente: La Gaceta

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